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33 años de asedio: el cerco de Ceuta que se cuenta como el más largo de la historia

El ejército del sultán Muley Ismail rodeó Ceuta en octubre de 1694 y no se marchó hasta abril de 1727. El 22 de abril de 2027 se cumplirán 300 años del día en que los ceutíes encontraron vacío el campamento enemigo.

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Altos muros de piedra de las Murallas Reales de Ceuta junto al foso inundado de agua, con un baluarte en primer plano y cielo azul con nubes.
Foto: Diego Delso / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)
El 22 de abril de 1727 un grupo de soldados salió de Ceuta a reconocer el terreno y encontró el campamento marroquí vacío. Así terminó, sin batalla ni tratado, un cerco que había empezado más de 32 años antes y que varios autores y medios presentan como el asedio más largo de la historia. Las fechas más citadas son el 23 de octubre de 1694 para el comienzo y el 22 de abril de 1727 para el final, según la enciclopedia Wikipedia y El Independiente. El Debate, que publicó un amplio reportaje en agosto de este año, lo compara con el sitio de Candía, que duró algo más de 21 años. En ese mismo texto aparece también el año 1692 como inicio, una fecha que no coincide con la que da el resto de fuentes. El promotor del cerco fue Muley Ismail, sultán alauí que reinó desde 1672 hasta su muerte en 1727. Según una cita que recoge El Faro de Ceuta, el sultán sostenía que la ciudad no era de España ni de Marruecos, sino de Dios, que se la daría a quien la ganase con las armas.

Una guerra bajo tierra

Buena parte del asedio se libró en el istmo, el estrecho paso de tierra que une Ceuta con el continente. Según un artículo de Antonio Guerra Caballero en El Faro de Ceuta, los marroquíes se instalaron en las alturas, cavaron trincheras y minas y levantaron una línea de mar a mar. Los defensores respondieron con contraminas: galerías para detectar y frenar las minas enemigas. Ese sistema venía de antes. Las fortificaciones y contraminas se proyectaron en 1691, y en febrero de 1693 Antonio Osorio propuso nuevas galerías. A finales de noviembre de 1694, poco más de un mes después del comienzo del cerco, Carlos II ordenó enviar mineros. En 1698 se formó una compañía de minadores de 70 hombres y 15 capataces, y en 1723 el istmo contaba con 22 hornillos, siempre según El Faro. El momento de más peligro llegó en 1695, cuando los sitiadores tomaron por sorpresa la plaza de armas y estuvieron cerca de entrar en la ciudad. El Faro sitúa el ataque el 30 de junio y Wikipedia, en julio. La guarnición los rechazó con la ayuda de cuatro tercios de la Armada llegados desde Cádiz.

Gibraltar cambia de bando

En 1704 tropas inglesas y holandesas tomaron Gibraltar, que hasta entonces era la principal vía de abastecimiento de Ceuta desde la Península. Según Wikipedia y El Debate, a partir de entonces el Peñón sirvió también para abastecer a los sitiadores. Ese mismo verano, el 7 de agosto, el príncipe Jorge de Hesse-Darmstadt exigió la rendición de Ceuta en nombre del archiduque Carlos. El gobernador, el marqués de Gironella, se negó. El ejército sitiador fue enorme para la época. El Faro de Ceuta habla de 40.000 hombres en el cerco, de ellos 16.000 de élite, entre mercenarios europeos y la llamada Guardia Negra. El Independiente da la misma cifra de más de 40.000.

El socorro de 1720 y el final

En 1720 llegó a Ceuta el marqués de Lede con unos 16.000 soldados que volvían de la guerra de la Cuádruple Alianza. Atacó las trincheras y obligó a los sitiadores a retirarse hacia Tetuán, según Wikipedia, aunque el cerco se reanudó al año siguiente. Una epidemia de peste en 1721 hizo marcharse al propio Lede. Por eso algunas fuentes hablan de dos asedios encadenados y otras de uno solo con altibajos. El final llegó por la muerte del sultán en marzo de 1727. Las luchas entre sus hijos por el trono deshicieron el ejército sitiador, según El Independiente. El Debate añade las nuevas acciones españolas como segunda causa. El cerco dejó huella en la ciudad. Según El Faro, la artillería casi redujo a escombros la parte del istmo y muchos vecinos se trasladaron al arrabal de la Almina. A cambio, Ceuta salió con un sistema de fortificaciones mucho mejor. Hubo nuevos intentos de asedio en 1732, 1757 y 1790, y todos fracasaron, según El Debate.